Periódico de siempre

Tommy Olivencia y La Primerísima

Tommy Olivencia y La Primerísima

 

Tommy Olivencia es uno de los precursores de este movimiento salsoso. Su orquesta La Primerísima a significado el semillero de los grandes soneros. Chamaco Ramírez, Paquito Guzmán, Lalo Rodríguez, Sammy Gonzales, por citar algunos. Aquí lo recordamos…!!!

 

Tommy Olivencia y La Primerísima:

EL SEMILLERO DE LAS ESTRELLAS

Wilder Yllahuamán Chipana

Fotos: Edgard Nevárez

 

“Aquí [en el Tercermundo] se vive mano a mano con la emoción”.

Rubén Blades (“Sin querer queriendo” La Rosa de los Vientos, 1996, SONY 506122).

 

La literatura centroamericana está plagada de relatos de muertos vivientes, zombies desprendidos de ritos vudú que se niegan a abandonar el mundo de acá y deambulan por cementerios, tétricas calles y descampados parajes. Refrendando esta afirmación se encuentran Asturias, Carpentier, Rulfo, García Márquez y sus inmortales textos de ensueño.

 

El realismo mágico hace cotidiano lo inverosímil dándole la razón al ‘Filósofo’ Blades quien sostiene que sobrevivimos en el “Clarooscuro del caribe donde todo puede suceder” (“Isabel”. Agua de Luna, 1987, ELEKTRA 60721-2), por algo América es “La cuna del surrealismo…Somos la envidia de Europa” (“El apagón”. Amor y Control, 1992, SONY 80839).

 

Siendo éste el orden de cosas en este oasis del subdesarrollo, no es de extrañar que pululen personajes como Evelio, un soberano de la impuntualidad, amante de la sandunga que un aciago día (el de su muerte) se le fugó a su propia tumba para asistir a su postrera rumba. El milagro de su resurrección y su ubicuidad (aparece en diversas canciones rumberas) sólo pudo ser posible gracias al sonido sabroso de La Primerísima y su caudillo Ángel Tomas Olivencia Pagán, culpables también de la existencia de pintorescos personajes como María la belicosa, el feo Doroteo, el tuco Pancuco y el ilegal Periquito Pin Pin, capaz de colarse en una jarana hasta por el mar mimetizándose en Aquamán.

 

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            Edgard Nevárez, Tego Calderón y Tommy Olivencia

 

La Trompeta dulce y querida de Santurce vio su primera luz un caluroso 15 de mayo de 1938 en el barrio de Villa Palmeras. Dicen que su primer vagido tuvo sonido de metal y el bebé se las ingenió para nacer con una batuta disimulada bajo el brazo. Fallido cantante desde los 16, pronto descubrió su verdadera vocación que era el liderazgo. Así el joven Olivencia con tan solo 22 calendarios a cuestas se autoproclamó ‘General’ y ‘Banleader’ de su orquesta aparecida ya en 1957 y cuya artillería estaría encabezada por una formación magistral de vientos, que iría variando de acuerdo a los cambios de estilo de los tiempos y también a las preferencias musicales de su adalid.

 

Desde sus albores La Primerísima se enfrentó a ejércitos casi inexpugnables como el Combo de Rafael Cortijo, la Orquesta Panamericana de Lito Peña y la Gran Banda de César Concepción. Con una capacidad y tino infalibles para escoger a sus soldados, ‘El Maestro’ Tommy se rodeó desde un comienzo de párvulos nacidos para la guerra. En 1965 lanza su primera declaratoria de combate : La Nueva Sensación Musical de Puerto Rico, con un nóvel Paquito Guzmán que provenía del ejército de Joe Quijano y que se mantendría en las trincheras de vanguardia de la orquesta por 17 años ininterrumpidos y un mulato lleno de magia, versado en trucos y saoco, el jíbaro del truquito: Chamaco Ramírez.

 

Juntos conquistaron pueblos enteros con “Trucutú” (La Nueva Sensación Musical de Puerto Rico, 1965, INCA 1001), “El Títere” (Jala-Jala y Guaguancó, 1966, INCA 1002), “Fire-fire in the wire-wire” (Fire-Fire/Fuego-Fuego, 1967, INCA 1003); hasta 1967 en que Chamaco decide desertar para irse a combatir y divertir a otros frentes. Mientras el caballero de Cataño, el señor del champagne y del ron, sinónimos de elegancia y sabor, se consolida al lado de su líder que recluta a un nuevo combatiente proveniente de Sabana Seca: Sammy ‘El Rolo’ González  quien acompañaría al grupo hasta 1972. Durante su quinquenio nos ametralló la tristeza con guarachas, calypsos, jaja-jalas, guajiras, sones montunos, guaguancós y boleros. Sammy armó tremendo motín con una composición del monarca Tito Puente: “Cuero na’ ma” (Cueros…Salsa y Sentimiento, 1971, INCA 1018) y un clásico de Osvaldo Maysonet: “La fiesta de soneros” (Secuestro, 1972, INCA 1026).

 

Cumplido un lustro decide abordar el Apollo Sound para explorar la galaxia con Roberto Roena, su nuevo capitán, y engalanar el cosmos con “Me le fugué a la candela” y “Que me castigue Dios” (ambos en Lucky 7, 1976, FANIA). Mientras se daría un milagro: El retorno del cachaco pródigo, el mozo héroe de las primeras batallas: Chamaco Ramírez que venía librando una lucha muy personal contra las drogas que al final terminarían derrotándolo arteramente para convertirlo, sin proponérselo, en el primer mártir de la agrupación. Antes nos daría muestras de su valor y su grandeza, perennizándose en los pies y los oídos del bailador caribeño con “Doroteo” (Juntos de Nuevo, 1974, INCA 1035), “Casimira”, “Evelio y la rumba” y, gracias al concurso del mulato de oro de la composición: ‘Tite’ Curet Alonso, plantar su espíritu y estandarte en el pico más elevado del mundo: El monte Inmortalidad, con su grito de guerra o slogan de victoria final: “Planté bandera” (Planté Bandera, 1975, INCA 1042).

 

CD Tommy Olivencia 2

 

Con la baja de Chamaco y la licencia voluntaria de Guzmán, Tommy se vio obligado a rearmar su escuadra. Funda así la escuelita de los soneros, la cantera del sabor, el semillero de las estrellas, simplemente La Primerísima recargada. Tommy sería el director del colegio por cuyas aulas pasarían geniales y aplicados alumnos. La primera promoción la integraron, un muchacho proveniente de Guayama que gozó de las preferencias de Tommy para ir y venir por la orquesta, al estilo de Paquito Guzmán, y un mozuelo que a los 16 años ya había sido galardonado con un diploma, que hizo rabiar y patalear a todo el imperio Fania, el tan codiciado Grammy Mundial que lo obtuvo bajo la dirección de ‘El Tyranosaurio Rex’ de las teclas: Su ‘Majestad’ Eddie Palmieri. El muchacho que bien podía haber nacido en monte adentro respondía al nombre de Ubaldo ‘Lolo’ Rodríguez pero había sido rebautizado por su mentor, el dinosaurio mencionado líneas arriba, como: Lalo Rodríguez. Este guajiro saleroso será memorado por “Montuno sabroso”, “No has de verme llorar” y “Vengo del monte”, Simón quedará por “Evelio parte II” (Introducing Lalo Rodríguez y Simón Pérez, 1976, INCA 1050), “María la belicosa”, “La rumba sin Evelio” (los dos en La Primerísima, 1978, INCA 1071) y el mano a mano con su camarada Guzmán: “Atrevida” (Sweet Trumpet-Hot Salsa, 1978, TH Records).

 

Era 1977 y se terminó el sabático de Paquito. El condenado del eterno retorno y del romance regresó a encandilarnos con sus boleros-montunos: “Tus mejores horas” (Jala-Jala y Guaguancó, 1966, INCA 1002), “Mi desgracia”, “Historia de un condenado” (ambos en Fire-Fire/Fuego-Fuego, 1967, INCA 1003), “Sin compromiso” (A Toda Máquina…!, 1968, INCA 1011) y los temas de candela, especialmente aquellos que había universalizado un pionero de la salsa colombiana, Julio Ernesto Estrada ‘Fruko’, como “El negro Chombo” (El Negro Chombo, 1977, INCA 1005) y “El Preso” (La Primerísima, 1978, INCA 1061). 1978 encuentra a la banda en plena refriega por mantener la combativa popularidad. Para sostenerla, Tommy se refuerza con un soldado biónico que en vez de balas traía jarabes de diversión y pastillas de Cristomicina. Estoy haciendo alusión al ‘Hombre Increíble’, ‘Marvelousky’, Marvin Santiago, a quien sólo le bastó un tema para inscribirse en los capítulos apoteósicos de la orquesta: Las sempiternas melodías de “Del monton” (Sweet Trumpet-Hot Salsa, 1978, TH Records).

 

La leyenda también cuenta que allá por 1979 la escuelita tuvo en sus salones a un niño prodigio del soneo proveniente de Carolina: Gilbertico Santa Rosa, quien según los relatos orales grabó 2 discos con su maestro mas solo uno vio la luz, desconociéndose el paradero del otro porque los mitos necesitan alimentarse del misterio. Gilberto se anotó en los anuarios de la orquesta con “Pa’l campo me voy”, “Como sube la gasolina” y el ritual pagano-santero titulado: “Rumba a los santos” (Todos en Tommy Olivencia y Orchestra, 1979, TH Records).

 

Egresados los alumnos con altísimas calificaciones y con la seguridad de alcanzar nombre egregio como solistas o integrando otras bandas (Gilberto firmó por Willie Rosario en una operación relámpago a comienzos de los 80s) al ‘General’ Olivencia no le quedó otra que reformular sus tácticas guerreras para sostener la calidad de su conjunto que a estas alturas ya exhibía con orgullo diversos galardones y medallas ganadas a punta de talento y pundonor como El Cordero de Oro de 1976, La Agueybana de Oro de 1977 y El Búho de Oro obtenido en Panamá en 1976 como reconocimiento a la mejor orquesta extranjera. El estratego de mil combates, Tommy, se abocó en adoctrinar a nuevos cadetes que supieran conservar el prestigio de la agrupación y tuvieran la temeridad de avanzar mas allá de las fronteras latinoamericanas.

 

 

La coyuntura le favorece y realiza el fichaje de su vida: José Antonio Ruiz, Frankie para los amigos, un predestinado nacido en Patterson pero tan boricua como un coquí. Venía huyendo de enredados  problemas con La Solución de ‘Bola’ Rivera, donde  a pesar de su abrupta salida dejó su huella de gigante. Acompañado de Carlos Alexis, un guerrero de voz estentórea y dulzona, Frankie encabeza los micrófonos vocales de La Primerísima y da inicio así a la travesía mundial de la orquesta que cruza el océano y ya no solo conquista pueblos sino naciones enteras. Nunca como ahora los álbumes de Tommy impusieron tantos éxitos y eso que se avecinaban tiempos difíciles, de cambios trascendentales en cuanto al sonido y temática del género.

 

Previsor de la inminente revolución musical, Tommy se convirtió en precursor de la salsa de alcoba, sensual o romántica al ser uno de los primeros en atreverse a grabar, con su maravilloso staff de cantantes, baladas arregladas en tiempo de salsa. Su osadía dio jugosos frutos y sirvió de trampolín a Frankie para su salto hacia las estrellas. Carlos Alexis se distinguió con “Misteriosa mujer”, “Los golpes enseñan” (ambos en Un Triángulo de Triunfo, 1981, TH Records) y el arreglado valse del costumbrista peruano Luis Abelardo Núñez: “Engañada” (Tommy Olivencia y Su Orquesta, 1982, TH Records. Ruiz se inmortalizó con “Primero fui yo”, “Cosas nativas”, “Mujeres como tú” (en Un triángulo de Triunfo), “Como una estrella”, “No que no”, “Cómo lo hacen” (Tommy Olivencia y Su Orquesta, 1982, TH Records), “Viajera”, “Que se mueran de envidia” (ambos en Conciertos de la Familia TH, 1983, TH Records), “Lo dudo”, “Pancuco”, “Te estoy estudiando”, “Aléjate de mí” (en Celebrando Otro Aniversario, 1984, TH Records). La partida de Alexis permite la aparición de Héctor Tricoche  en 1984 y, el alejamiento de Frankie, en alas de fama  para formar su propia orquesta, el ingreso de Paquito Acosta, bautizado cariñosamente como Junior. Las voces cambiaron pero el estilo y la alegría eran los mismos ¿Y cómo lo hacían? Pues con capacidad, profesionalismo y también algo de palomillada, aunque se murieran de envidia toditos.

 

Así ‘El Trompeta cabeza de León’, de la melena ondeada, la sonrisa serena y el porte ilegal pa’ impresionar se fue colando de a poquitos con mucho esfuerzo y habilidad en la historia universal de la salsa. Ya no era más el ‘General’ mozuelo del golpe del 57, ahora era el celoso guardián del tesoro de Tutankamón: Su propia orquesta. El era la esfinge de Gizeh con su áurea máscara faraónica y sus soldados auténticas pirámides humanas que debía dirigir y proteger con su cuerpo de hombre y su bendita cabeza de león.

 

Habían pasado 30 años y el tiempo había aprendido a respetar y temer a La Primerísima que ya incursionaba en los terrenos de la salsa sensual pero dándole un tratamiento elegante y delicado. En  esta nueva etapa Paquito Acosta se erige con “Dícelo a él” (Ayer, Hoy, Mañana y Siempre, 1985, TH Rodven) y “Lápiz de carmín” (30 aniversario, 1987, TH Rodven). Tricoche demuestra su sapiencia y salero con “Periquito Pin Pin”, “Fiesta de besos” y “Por ella” a dúo con Junior (todos en Ayer ,Hoy, Mañana y Siempre, 1985, TH Rodven). Mención aparte merecen las fidélicas o fidelinarias al puro estilo de un Demóstenes o Cicerón ‘gusanero’. Me estoy refiriendo a la sátira contra Fidel Castro titulada “El del tabacón” que luego alcanzaría ribetes de escándalo debido a su inefable secuela: “Ese maricón”, canción nonata debido a la censura y al granizo de críticas que recibió por parte de la comunidad castrista.

 

Tommy Olivencia 22

El gran concierto de “Tommy Olivencia: Para La Historia” realizado el 15 de mayo de 2004.
En la foto, Tommy Olivencia, Marvin Santiago, Edgard Nevárez y Simón Pérez.

 

Las bodas de perlas las recibieron con “No tires la primera piedra” y “Lobo domesticado” (30 Aniversario, 1987, TH Rodven), pero la máquina de producir éxitos no cesaba y al año siguiente, 1988, encontramos a Tommy convertido en todo un jeque, señorial y conquistador; seduciéndonos con los sencillos “12 rosas” y “No soy automático” (El Jeque, 1988, TH Rodven) en la voz del ‘Macho Domesticado’: Héctor Tricoche que abandonaría el cuartel en 1990.

 

En 1991 lanzan Enamorado…y Qué!, valiente manifiesto de adhesión, sin remordimientos, a la salsa de alcoba. Aquí se pliega a la banda Héctor ‘Pichie’ Pérez quien había decidido tomarse un reparador descanso luego de arduas labores con La Ponceña de Papo Lucca.  Lamentablemente los temas que promocionaron, interpretados por ‘Pichie’, no tuvieron demasiado éxito debido a que ya habían alcanzado notoriedad en la voz de otros artistas. Es el caso de “Que no daría yo” que habían popularizado Los Titanes en la voz de Oscar ‘Bastón’ Quesada con el título de: “Por retenerte” y, “Necesito una amiga” (Enamorado…Y Qué!, 1991, Capitol EMI Latin) que difundiría el ex cantante del Conjunto Clásico: Johnny Rivera en su álbum Ahora de Verdad (1991,RMIL/CBS).

 

La vertiginosa carrera de La Primerísima entró en receso en 1991 cuando Tommy pierde una batalla que venía librando desde la década del 80 por una acusación de narcotráfico; aquí ya no sirvieron los trucos y el ‘Rey León’ de la salsa tuvo que saldar su deuda con la justicia hasta 1996 en que fue puesto en libertad bajo palabra para cumplir definitivamente su condena el 23 de mayo del año 2000.

 

Con los años encima, el orgullo lastimado, pero el caudillaje y el honor intactos, Tommy se ciñó la polaca con sus charreteras de hilos dorados, trepó en su viejo caballo blanco y con la canana al pecho, se presentó en el campo de batalla. Ahí lo aguardaban sus compadres de toda la vida, los fidelísimos Paquito y Simón, los atrevidos del ritmo y, un cadete que había realizado la primaria con La Solución y el bachillerato con Roberto Roena: Melvin Martínez, el mismo de “Amor imposible” (Orquesta La Solución: A Bailar Pa’ Dentro, 1992). Juntos se enfrentaron al olvido y a la indiferencia con un nuevo álbum donde los soneros hacen trío en la canción “Amigo fiel” y Melvin se luce con un estandarte de la salsa romántica titulado: “Si tú te vas” (Vive La Leyenda, 1998, Polygram).

 

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A comienzos del nuevo milenio el caudillo Olivencia celebró sus 40 abriles en la música aunque diferido tres años debido a los problemas derivados del presidio. Esa noche en el anfiteatro Tito Puente, bajo los arcos del triunfo, Tommy desfiló con algunos kilos encima, la sonrisa intacta y la melena totalmente plateada. Ahí marcharon casi todos sus soldados excepto los héroes caídos años atrás en el campo de batalla contra las drogas y la cirrosis: Chamaco Ramírez y Frankie Ruiz. Viti Ruiz resucitó por algunos segundos a su hermano y un maravilloso Marvin Santiago, casi cojuelo, encandiló al respetable con su paso del truco. 40 años de historia pasaron como fotograma de cine por la memoria del colectivo: Endel Dueño y Edgardo Morales (timbaleros), el ‘Caballón’ Luis ‘Perico’ Ortiz (trompeta), Edgard Nevárez (co-dirección y trompeta), Ángel ‘Pajai’ Torres (piano), Ángel ‘Tommy’ Olivencia Jr., futuro heredero del imperio de su padre, en el timbal. Haciéndose extrañar Gilberto Santa Rosa, ‘Pichie’ Pérez y Junior quienes se habían disculpado por su ausencia, a estas bodas rubí, con anticipación.

 

Néstor Galán, El Búho Loco, se encargó de la animación y Tommy cristalizó su sueño de editar una producción en vivo. Luego vendrían los 45 años (15 de mayo del 2004) celebrados en el coliseo Rubén Rodríguez de Bayamón con presencia de Santa Rosa, Lalo Rodríguez y Osvaldo Díaz, oportunidad que le serviría a Tommy como termómetro para medir el calor y aceptación de su público que alcanzó la catarsis durante las casi 4 horas de concierto.

 

Es el año 2005 del III milenio y el maestro está pensando seriamente en el retiro para inaugurar una pizzeria en Arecibo, al norte de la isla del encanto, desalentado por la alienación de la juventud boricua y su apego hacia ritmos importados de México y los Estados Unidos; factor que se evidencia en la escasa concurrencia a las presentaciones de los salseros de la guardia vieja que añoran las lides a llanura repleta. Todo ello invita al ‘General’ a refugiarse en sus cuarteles de invierno ¿¡Se imaginan al mundo sin el sonido de La Primerísima!? Esta situación horroriza, estremece y entristece a todos, sin embargo ‘El General’ Olivencia ya camina rumbo a los 48 calendarios cabalgando con la espada desenvainada y el corcel a todo galope. Sin retroceder un milímetro continúa dando pelea recordando que la salsa se fajó, toda la vida, en cuadriláteros inmensos con diversos géneros musicales y siempre venció por nock out.

 

La Primerísima también sabe de ello, sus épicos relatos cuentan que ‘El General’ Olivencia encabezó 66 revoluciones y de todas salió airoso, incluso en su hora más difícil contra la sombras de hierro y las cuatro paredes del olvido. Así fue cimentando su leyenda que señala que un lejano 1,985 La Primerísima acompañó al mítico Nelson Pinedo en la grabación de su álbum Desde Puerto Rico y en los remotos 70s el grupo contó con la participación de los maestros Elías López (trompeta), Reynaldo Jorge (trombón) y tuvo de invitados a Adalberto Santiago, Ismael Quintana y Yayo ‘El Indio’ para los coros de algunos de sus discos.

 

Tommy 9 - copia

  

Así su memoria se mantiene intacta…viva…fascinante… ¡Y cómo privar a los pueblos del sabor y el color de La Primerísima! La incubadora de los soneros, la orquesta que se instaló en la bóveda celeste como una constelación más con cabeza  de león y 2 corazones en forma de estrella llamados Chamaco y Frankie. La lucha continúa y se avecinan las bodas de oro. Estamos seguros de que llegarán. Ese día milenario, Marvin se posará sobre el cielo egipcio como un lucero encendido para decirle a las inquisidoras momias del valle de los reyes y a un mundo verdaderamente feliz: Que la leyenda continúa y ¡Tommy, todavía toca!.

 

DISCOGRAFÍA DE TOMMY OLIVENCIA:

 

LA NUEVA SENSACIÓN MUSICAL DE PUERTO RICO, 1965, INCA 1001.

JALA-JALA Y GUAGUANCÓ, 1966, INCA 1002.

FIRE-FIRE/FUEGO-FUEGO, 1967, INCA 1003.

A TODA MÁQUINA…!, 1968, INCA 1011.

CUEROS…SALSA Y SENTIMIENTO, 1971, INCA 1018.

SECUESTRO, 1972, INCA 1026.

JUNTOS DE NUEVO, 1974, INCA 1035.

PLANTÉ BANDERA, 1975, INCA 1042.

INTRODUCING LALO RODRÍGUEZ Y SIMÓN PÉREZ, 1976, INCA 1050.

EL NEGRO CHOMBO, 1977, INCA 1055.

LA PRIMERÍSIMA, 1978, INCA 1061.

SWEET TRUMPET-HOT SALSA, 1978, TH RECORDS.

TOMMY OLIVENCIA Y ORCHESTRA, 1979, TH RECORDS.

UN TRIÁNGULO DE TRIUNFO, 1981, TH RECORDS.

TOMMY OLIVENCIA Y ORQUESTA, 1982, TH RECORDS.

CELEBRANDO OTRO ANIVERSARIO, 1984, TH RECORDS.

AYER ,HOY,MAÑANA Y SIEMPRE, 1985, TH RODVEN.

30 ANIVERSARIO, 1987, TH RODVEN.

EL JEQUE, 1988, TH RODVEN.

ENAMORADO… Y QUÉ!, 1991, CAPITOL/EMI LATIN.

VIVE LA LEYENDA, 1998, TH RODVEN/POLYGRAM 557325.

40 ANIVERSARIO, 2001, AJ RECORDS 1176.

 

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septiembre 1st, 2017

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