Periódico de siempre

Homenaje al Patriarca de la Salsa

Homenaje al Patriarca de la Salsa

 

Como dice la canción del Gran Combo de Puerto Rico «Qué me lo den en vida», efectivamente, así debió ser, un buen reconocimiento en vida al gran Lucho Rospigliosi Carranza, considerado el ‘Patriarca de la Salsa’ en el Perú. Sin embargo, nunca es tarde. Agradecemos el esfuerzo y felicitamos a los gestores por esta noble acción. Don Lucho debe estar feliz y muy agradecido, bailando y disfrutando bien ‘sabroso’.

A continuación, compartimos nuestro artículo escrito en el año 2005 en nuestro portal.

 

Lucho Rospigliosi Carranza

EL TEMPLO SABROSO

Enrique Vigil Taboada

 

En la calle Constitución, un antiguo jirón populoso en el corazón del Callao, funcionaba un bar de guapos parroquianos que se convirtió en la década de los años 50 en el templo de la difusión de la música del Caribe. Gracias a su propietario don Luis Rospigliosi Carranza, considerado el ‘Patriarca de la Salsa’ en el Perú, se difundieron los primeros éxitos de Rafael Cortijo y su Combo, la orquesta Aragón, la Sonora Matancera y las voces de Benny Moré, Rolando La Serie, Daniel Santos y Vicentico Valdez, entre otros.

 

En aquella época un actor mexicano llamado Antonio Badú, interpretaba a un personaje cómico ‘Pepe, el sabroso’, recordado porque cuando se acercaba a la barra del bar pedía un vaso de leche. Don Lucho Rospigliosi Carranza, también un apasionado del cine, tomó el nombre de ese personaje para su famoso local, El Sabroso. Posteriormente, con el mismo nombre abrió más locales en otros distritos de Lima, también una tienda de discos que le dió el mérito de ser la primera en vender discos importados, promoviendo así la afición de los coleccionistas.

 

Kike y Lucho Rospigliosi

 

Su condición de empresario, melómano y promotor de la música caribeña, lo inquietó viajar a Nueva York para  visitar los famosos locales de baile. Concurrió al Palladium Ballroom, al Copacabana, al Village Gate, también, a los salones del Hotel Waldorf Astoria. Conoció a las principales figuras del género y cultivó su amistad. Sus anécdotas con Frank Grillo ‘Machito’, Benny Moré, Celia Cruz, Rogelio Martínez, Daniel Santos, Tito Rodríguez y Héctor Lavoe, son una interminable catarata de sentimiento.

 

El Sabroso cumplió una función trascendental en aquellos años 50. Fue la alternativa radial del buen melómano. A través de su rockola, marca ‘Seeburg’ modelo 100-R, se difundieron las más recientes producciones discográficas del momento. Fue a través de marinos mercantes y a sus numerosos amigos que llegaban de los Estados Unidos quienes le traían los últimos hits. Se escucharon por primera vez las virtuosas orquestaciones de Tito Rodríguez, Frank Grillo ‘Machito’, Tito Puente y, posteriormente, los aguerridos trombones de Mon Rivera, Eddie Palmieri y Willie Colón.

 

La fama de El Sabroso creció tan rápido como la afición por la música tropical. Sus clientes acudían de todos los barrios chalacos y limeños. Los bravos de La Victoria, del Rímac, de Surquillo o de Barrios Altos, llegaban dispuestos a escuchar lo mejor de la cadencia caribeña. Allí se mezclaron empleados, obreros y gente de toda condición social. Todos bajo una sola consigna, disfrutar de la salsa brava.

 

Debemos precisar que no sólo melómanos o aficionados a la música llegaban a El Sabroso, también lo hicieron intelectuales y periodistas, como Alfonso Tealdo, o como el notable pintor Sérvulo Gutiérrez, quien dibujó la Monalisa en una pared del local mientras escuchaba un mambo de Pérez Prado.

 

Lucho Rospigliosi 2

 

Los callejeros del baile hicieron del bar su habitat natural. Allí bailaban solos, o mejor dicho, con la música. Se armaban impresionantes disputas entre barrios que terminaban en un duelo singular. Los mejores tenían que bailar con un vaso lleno de cerveza colocado en la cabeza sin perder el equilibrio. Quien demostraba el mejor despliegue artístico ganaba la sana competencia.

 

Don Lucho Rospigliosi Carranza, definitivamente, es el responsable que en el Callao se goce la Salsa como en ninguna parte del Perú. Su bar, lleno de rituales, confesiones y descargas de sentimiento, será recordado por quienes pudimos asistir a él, en alguna ocasión, como algo único, irrepetible. En este recuento histórico de la salsa en nuestro medio es ineludible dedicar unas líneas a este patriarca natural y su Templo Sabroso.

 

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admin

julio 10th, 2017

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